Angelo Constanzo

Angelo Constanzo

Head of Circath Program
🇲🇽 Tuxtla Gutiérrez, México

Nací el 11 de julio de 1992 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Desde siempre he sido una persona dedicada y muy apasionado a la vida en todos los sentidos. He estado muy enamorado del deporte en lo que va de mi vida. Mi padre fue dueño de un equipo de futbol profesional por un largo tiempo cuando estaba muy pequeño. Poco a poco me fui encariñando más y más hasta que sentí una pasión y amor por ello.

Vengo de una familia que me ha enseñado los valores como el esfuerzo en conseguir lo que quieres, el amor hacia tu familia y los demás, la dedicación y constancia hacia lo que uno trabaja y el tener una conexión plena con Dios. Siempre he entendido que, si uno quiere conseguir lo que quiere en la vida, necesita brindar todo de sí en la acción, conectarte de lleno con lo que haces y siempre ser perseverante. Nunca desistir.

Desde chico siempre fui una persona que creía en Dios, pero no llegaba a tener una conexión con Él, más bien sabía que Él estaba ahí. Creía que así estaba bien. Fueron pasando varios años de mi vida y nunca me había dado cuenta de que Él siempre estaba ahí, solo que tenía que encontrarlo. A los 10 años me fui a vivir a la ciudad de Mérida, Yucatán. Empecé a conocer gente nueva, establecer nuevas relaciones. Fue un cambio difícil, pero no tarde mucho en acoplarme.

El amor por el deporte era algo que tenía muy presente en mi vida, siempre estuve involucrado en los equipos de mi escuela, desde la primera hasta la preparatoria. Siempre estaba metido en todo y amaba jugar. Podía tener un día bastante complicado y triste, sin embargo, cuando jugaba al futbol se me olvidaba todo y estaba conectado conmigo mismo. Sentía una tranquilidad y una paz que me llevaban a disfrutar todo cuando lo hacía. Entonces fue cuando llegó un momento en mi vida terminando la preparatoria donde necesité tomar decisiones sobre mi futuro y me convencí de lleno que quería dedicarme al futbol profesional. Mis padres siempre me apoyaron en lo que yo quería de mi vida sin importar las dificultades que pudiera haber.

Tuve la oportunidad de ir a jugar a una academia de futbol en Barcelona por un año donde literalmente era dedicarte a jugar al futbol con otras personas de diferentes culturas y ver de lleno lo que es la vida como tal de un jugador de futbol. Terminando ese año se me dio la oportunidad para empezar en el ámbito profesional del futbol en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez con un equipo de Segunda división.

A los 19-20 años empezó mi carrera como jugador profesional. Me tocó convivir con todo tipo de personas provenientes de diferentes lados del mundo como mexicanos, sudamericanos, europeos, etc. gente con todo tipo de pensamientos y entender que es un equipo de conjunto donde tienes que compaginar con todos para poder ganarte un lugar para jugar.

Me centré tanto en el futbol que para mí lo era todo y no entendía que lo que es el centro de mi vida que es Dios lo tenía más que nada ahí y no le daba la importancia que se merecía sobre todas las cosas que pasaban en mi vida.

Comencé a tener problemas de ansiedad y depresión. Sentía que a pesar de todo lo que trabajaba y lo dedicado y constante que era, el futbol no me estaba dando las oportunidades que creía merecer.Tenía días en los que no me convocaban al partido y regresaba a mi departamento sin ganas de hacer nada. Me comía las uñas por la ansiedad y me sentía decepcionado. Me desconecté de Dios por qué no entendía porque me pasaba lo que me pasaba si era una persona que daba todo por jugar.

A los 26 años llegué al hospital por una bacteria que me inhabilito del futbol por un año. Era algo bastante delicado, porque si no era bien tratado me podía dejar sin caminar. Todo ese tiempo en el hospital reflexioné para aceptar lo que me estaba sucediendo y el dolor físico por más fuerte que fuera.

Gracias a Dios salí del hospital y poco a poco fui recuperándome y trabajando en la fuerza física de mis piernas para poder regresar al nivel al que estaba jugando. Todavía no era capaz de ver todas las señales que Dios me estaba dando de que ese no era el camino correcto para mí, pero aun así insistía.

Todo esto llegó un punto en mi vida donde sabía que necesitaba trabajar mi estado emocional y orientar mi vida. Fue así cuando tuve la oportunidad de empezar mi terapia con Merce, nuestra CEO & Founder en Intercath. Me ayudó a entender la importancia de Dios en mi vida y de volver a conectarme conmigo mismo.

A los 28 años me retiré del futbol profesional después de un discernimiento. Mi salud estaba primero y al fin podía ver que era lo mejor y que cosas mejores iban a venir en el plan de Dios.

Hoy soy una persona que se conecta con sus emociones, alguien que a pesar de los altibajos que puede tener entiende él porque de las cosas y conecta con su interior incluyendo a Dios. Después de haber sido dado de alta en mi terapia, fui invitado un tiempo después por Merce a ser parte de este gran proyecto conocido como Intercath.

Estoy dispuesto a ayudarte a conectar contigo mismo a través del ejercicio -pero en equilibrio- buscando la sanidad de tu cuerpo que junto con la sanación de tu mente y tu alma tengas la posibilidad de ser feliz como hoy lo soy después de toda mi travesía. Quiero tener la posibilidad de poder llegar a ti. Por eso estoy aquí en Intercath dando lo mejor de mí para que tú puedas encontrar el camino de regreso y dar lo mejor de ti.

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