Raúl Abraham

Raúl Abraham

Head of CathINeed Program
🇲🇽 Mérida, México

Nací en Mérida; Yucatán, México el 4 de octubre día de San Francisco de Asís. Desde chiquito me gustaba ir con mi papá a trabajar y ayudarlo en lo que pudiera. De mi abuelo aprendí la nobleza, la honestidad y la rectitud; y de mi abuela aprendí el estar atento a las necesidades de los demás mostrando preocupación por ellos.

Mi papá es una de las personas que más influenció mi vida. A los seis meses de nacido presenté problemas de salud lo cual requirió cirugía. Luego a los dos años tuve otra cirugía. Mi desarrollo desde pequeño se vio afectado, cuando debía caminar apenas gateaba.

Crecí superando siempre obstáculos de salud. En el 2015 me dio cáncer y allí tuve otra cirugía. Durante todo este período de hospitales, médicos y tratamientos mi papá estuvo siempre a mi lado, así como mi familia. Su apoyo siempre ha sido importante para mí, estuvo siempre conmigo a pesar de que estaba muy ocupado.

Estudie la carrera de Administración. Mi conversión empezó en Medjugorje, Bosnia, Herzegovina. Hasta ese momento sí era un católico medio practicante pues si creía, pero había adaptado la práctica religiosa a mi medida y manera.

Un día vimos una película acerca de testimonios en Medjugorje, conversiones y la esposa de mi papá quien es una persona muy espiritual me invitó a un viaje de familia. Fui solamente por la oportunidad de viajar, pero sin un interés real en la experiencia religiosa. Apenas llegué solo puedo poner en cortas palabras que sentí una experiencia profunda de mucho amor y de paz que nunca había experimentado. Me sentí amado y sin ganas de irme de ese lugar. Después de ese viaje poco a poco fui conociendo más al Señor y allí la esposa de mi papá me fue llevando y guiando en la vida espiritual.

El 13 de mayo del 2017 acompañé a mi madrastra a una peregrinación a un monasterio. Al participar en la peregrinación me dio un dolor muy fuerte en una parte del cuerpo, pensé que era por la caminata. Llegando a Mérida, no se me quitaba el dolor y al hacerme estudios resulto ser un tumor en una parte del cuerpo.

En apariencia me había recuperado del cáncer, pero estaba teniendo una reincidencia en etapa avanzada. Recibí tratamiento por 5 meses hasta que pude recuperarme al cabo de un tiempo. Durante la primera fase y segunda fase del tratamiento ya me daba por muerto pues me sentía muy débil, pero al abandonarme en el Señor fui saliendo adelante. Le dije: “Señor, si quieres que me quede en este mundo adelante, y si me quieres llevar adelante también. Que se haga tu voluntad”.

Después de decir esto al siguiente día me empecé a levantar, a comer y a agarrar fuerzas. Así viví mi tratamiento con la ayuda de Dios, de la Santísima Virgen, de los sacramentos, de las oraciones, de rosarios y de mi familia. Cuando me dieron de alta fui a dar Gracias a Nuestra Madre.

Después de recuperarme, decidí irme a vivir una experiencia de 3 meses a un monasterio. Tenía una inquietud, no sabía si estaba llamado a vivir en el mundo o apartado del mundo. Me desprendí de todo, de mis posesiones más valiosas. Aprendí mucho, en especial el ser humilde, a estar solo con Dios, a cosas tan sencillas como comer de la providencia y vivir de ella, a la oración y me acerqué más a Nuestro Señor y a Nuestra Madre. En unos meses posteriores el Señor me reveló que no era mi camino y que necesitaba regresar al mundo a buscar mi misión para trascender. No creo que alguien con esta historia esté en este mundo por casualidad sino por un querer de Dios.

Es muy importante tener a Dios y a Nuestra Madre en nuestra vida, ya que sin ellos no somos nadie, con ellos lo somos todo; con ellos es más fácil sanar nuestras heridas emocionales, también tenemos que poner de nuestra parte y no perder la Fe. Al principio vamos a caer, pero necesitamos levantarnos y seguir intentando y no soltarnos de la mano. Es un “ayúdate que yo te ayudaré”; y también con la ayuda de personas que nos brindan una mano.

Desde chico me ha llamado el servir y ayudar a otros y me llena ver cómo la gente sale a delante. Mi papá en el 2021 partió a la casa del Padre. Fue un dolor muy grande perderlo, pero estoy en paz. Honro la memoria de mi padre sirviendo.

Estoy en Intercath porque quiero ayudar a los demás sin importar quien sea, para que nadie se quede sin ayuda, para todos aquellos que quieran luchar como he luchado toda mi vida para sanar en mi cuerpo, mi mente y mi alma, para así estar feliz y pleno.

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